Nuestro propósito común

Estrategia 3: Garantizar la receptividad y la capacidad de respuesta de las instituciones políticas

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Estrategia 3: Garantizar la receptividad y la capacidad de respuesta de las instituciones políticas

«Tengo la impresión de que la mayoría de los funcionarios que elegimos no vienen de donde somos nosotros… No saben qué es matarse trabajando en cuatro empleos para apoyar a los hijos, pagar las actividades deportivas y los estudios o lo que sea. Me parece que no tienen ni idea de las cosas por las que pasamos los de clase media y baja».

—Jackson (Misisipi)

 

La democracia es un proceso continuo. Participar en las elecciones —el tema de la estrategia 2— es un ejercicio importante de la ciudadanía democrática, pero una parte del trabajo de la Comisión ha sido estimular a los estadounidenses a centrarse en otras formas de participación cívica y a impulsarlas.

¿De qué otros mecanismos formales de partici­pación disponen los estadounidenses del siglo XXI además del voto? ¿Cómo podemos mejorar los mecanismos que ya existen y cuáles más podríamos concebir? En las recomendaciones de la estrategia 3 se responde a estas preguntas.

Las reuniones públicas oficiales, como los foros públicos, las reuniones del concejo municipal y las audiencias en el Congreso tienen una estructura perdurable y familiar que les permite a los representantes relacionarse con los electores entre un ciclo electoral y el siguiente. Podemos comenzar a rediseñarlas para que sean más participativas: lograr que lleguen más allá de las voces organizadas, fuertes o bien financiadas de unos pocos; y que sean más productivas, para que todas las interacciones estén bien fundamentadas, y sean sustanciosas y directas. Los funcionarios elegidos deben emplear tecnologías nuevas para crear relaciones valiosas en gran escala, lo cual es una tarea esencial en el ámbito federal, en el que casi cada congresista representa a más de tres cuartos de millón de personas. La Comisión recomienda mecanismos para que los congresistas se relacionen directamente con muestras representativas del electorado y para que el Congreso, en su totalidad, se relacione con el pueblo en su conjunto. Por último, los encargados de formular políticas deberían crear —en todos los estamentos del gobierno— oportunidades nuevas de participación en las que se integren voces y perspectivas nuevas al proceso de formulación de políticas.

En conjunto, con las recomendaciones de la estrategia 3 se logrará que las instituciones políticas sean más receptivas y tengan mayor capacidad de respuesta. Con la receptividad de las instituciones (la estrategia 3) y el aumento de la capacidad de influencia de los votantes mediante la igualdad de voz y de representación (las estrategias 1 y 2), el ejercicio de la ciudadanía democrática ya comienza a tener un aspecto mucho mejor.

Un grupo de integrantes de la Comisión y de personas de todo el país que habían participado en las sesiones para escuchar a los ciudadanos se reunió para hablar de cómo crear un entorno de información para el siglo XXI que vele por el bien común.
Un grupo de integrantes de la Comisión y de personas de todo el país que habían participado en las sesiones para escuchar a los ciudadanos se reunió para hablar de cómo crear un entorno de información para el siglo XXI que vele por el bien común.

3.1 

Adoptar estructuras, procesos y tecnologías que se hayan concebido para estimular la participación amplia de los residentes en audiencias y reuniones públicas oficiales en los ámbitos local y estatal.

Tal vez los estadounidenses digan tener más confianza en sus representantes locales que en los federales, pero los ciudadanos aún encuentran barreras para comprometerse en la esfera local. En una encuesta reciente, el cuarenta y tres por ciento de los líderes cívicos de California declaró que sus integrantes no participan con más frecuencia en el gobierno local porque carecen de los conocimientos o las oportunidades para hacerlo.49 Entre las situaciones preocupantes mencionadas por los asistentes a las sesiones organizadas por la Comisión para escuchar a los estadounidenses se cuentan: la poca asistencia a las reuniones del concejo municipal; la programación de audiencias públicas a horas inoportunas y sin suficiente aviso; la gran abundancia de vacantes para cargos locales y la falta de candidatos que compitan por ellas; las elecciones sobre las que hay poca información, lo cual se traduce en apatía electoral y en la baja concurrencia de votantes; y el partidismo cada vez mayor en el ámbito local.

Las reuniones y audiencias públicas a menudo se estructuran de una forma que impide la interacción entre los funcionarios y sus electores. En California, los funcionarios y líderes locales coinciden en que las audiencias públicas tradicionales suelen convertirse en sesiones para ventilar quejas, no generan un debate reflexivo y representan los intereses de unos pocos grupos bien organizados y no los de la comunidad entera.50 En las sesiones que realizamos para escuchar a los integrantes de comunidades grandes y pequeñas, los participantes expresaron que muchas reuniones públicas parecen ser apenas para mantener las apariencias, puesto que todas las decisiones importantes ya se han tomado entre bambalinas. Estas realidades no fomentan la participación y sí erosionan la fe en la noción de que el gobierno local está bien preparado para resolver los problemas básicos. Desde luego que los encargados de formular políticas tienen que establecer prioridades y poner —o no— ciertos asuntos en el orden del día. No sugerimos que todas las reuniones sean tan abiertas y de duración tan indefinida que resulten improductivas. No obstante, en las reuniones públicas se puede ampliar el papel del ciudadano para dar más legitimidad a los resultados.

En todas partes de Estados Unidos muchos líderes comunitarios se esfuerzan por lograr que las audiencias y reuniones públicas sean más accesibles para los electores. Estas personas reconocen que el compromiso de los ciudadanos puede mejorar si se derriban las barreras que lo impiden.

  • En 2019, cuatro décadas después de que miles de refugiados camboyanos se reasentaran en Lowell (Massachusetts), el Proyecto de Interpretación del Concejo Municipal de Lowell (Lowell City Council Interpretation Project) comenzó a transmitir en español y en jemer, el idioma oficial de Camboya, resúmenes de las reuniones del concejo en los canales locales por cable y en YouTube. El objetivo de los organizadores al ofrecer estas traducciones es informar a más integrantes de la comunidad acerca de las decisiones que les afectan, con el fin de que se sientan preparados para votar en las elecciones locales. Al igual que en otras ciudades pequeñas que se han esforzado por traducir información y ponerla a disposición del público, la longevidad del programa está en peligro debido a problemas de financiación.

Los funcionarios y los organismos de gobierno locales están aprovechando un número cada vez mayor de recursos y de mecanismos para que las reuniones públicas sean más inclusivas y participativas. Estas innovaciones en el método de comunicación y el diseño consisten en: transmitir las reuniones en vivo y permitir que las personas participen en línea o por teléfono (de hecho, estas innovaciones han avanzado rápidamente debido a la pandemia de COVID‑19); ofrecer en las reuniones grandes varias sesiones virtuales con moderador en grupos pequeños, con el fin de promover la participación y la formación de vínculos; contar con la ayuda de un moderador capacitado para garantizar que se oigan todas las opiniones; y adoptar horas y lugares de reunión que sean convenientes para todos los sectores del público. Algunas municipalidades han contratado a directores de compromiso cívico para crear oportunidades provechosas que le permitan a la comunidad expresar su voz cívica y para fomentar la receptividad del gobierno. Los funcionarios públicos de los ámbitos local y estatal deben aprender y poner en práctica principios de compromiso cívico y formas de reunión que soliciten las opiniones de una amplia muestra representativa de la comunidad. Transferir el poder a los ámbitos locales, donde sea posible, también le infundirá más energía al compromiso local.

Endnotes

  • 49John Immerwahr, Carolin Hagelskamp, Christopher DiStasi y Jeremy Hess, Beyond Business as Usual: Leaders of California’s Civic Organizations Seek New Ways to Engage the Public in Local Governance (Brooklyn: Public Agenda, 2013).
  • 50Ibíd.

3.2 

Diseñar mecanismos estructurados e interesantes para que cada congresista interactúe de manera directa y periódica con una muestra aleatoria de sus electores en una conversación bien fundamentada y sustanciosa sobre los campos de políticas públicas que se estén examinando.

Cuanto más ascendemos en la jerarquía del gobierno, más difícil es garantizar la receptividad de las instituciones políticas. Es más fácil ser receptivo ante las necesidades de 7500 electores que ante las de 750 000. Por lo tanto, garantizar que los congresistas sean receptivos a las necesidades del electorado exige mecanismos que van más allá de las audiencias y reuniones públicas tradicionales.

«Entonces, ¿para qué he venido? Voy a hablar, y usted no va a responder sino a seguir con el orden del día».

—St. Paul (Minnesota)

 

Los nuevos métodos y tecnologías de reunión posibilitan que los congresistas participen en deliberaciones con una muestra representativa y amplia del electorado. El muestreo aleatorio puede asegurar que los ciudadanos que participen sean, en realidad, representativos del distrito: este es el primer reto. Una vez que se haya encontrado a los participantes que deliberarán sobre un tema específico de políticas públicas, se requieren dos tipos de aportes: información y documentación no partidista y de gran calidad sobre el tema, y plataformas —tanto digitales como presenciales— que estimulen el debate sustancioso y civilizado. Por último, para que el proyecto tenga éxito, a los ciudadanos que participen se les debe garantizar la interacción directa con su representante.

  • Hace veinte años, una iniciativa no partidista llamada Diálogo sobre el Seguro Social en Estados Unidos (Americans Discuss Social Security) organizó una serie de foros en los que participaron más de cincuenta mil estadounidenses en los cincuenta estados del país. Se inició el diálogo sobre la reforma del Seguro Social con funcionarios elegidos y con expertos en la formulación de políticas. Los encargados de formular políticas en el Senado y en la Cámara de Representantes oyeron opiniones cruciales que culminaron en la decisión de aumentar el límite máximo de los impuestos sobre las nóminas.
  • En épocas más recientes, en muchos proyectos se ha visto la posibilidad de que los funcionarios elegidos se comuniquen directamente con el electorado a través de plataformas digitales en diálogos que influyan en la formulación de las políticas públicas. Entre los ejemplos que han dado resultado se cuentan los foros virtuales y las mesas redondas con grupos representativos de ciudadanos, como La Voz del Pueblo (Voice of the People), en los que se combinan las deliberaciones por medios virtuales y los debates en persona.51

Cada congresista debe comprometerse a participar por lo menos cuatro veces al año en estos foros. En momentos en que la confianza en el Congreso ha llegado a mínimos históricos, tener este nuevo grado de participación y comunicación es una necesidad primordial. En condiciones ideales, los funcionarios elegidos en todos los niveles del gobierno también participarían periódicamente en foros como estos.

Antonnet Johnson (izquierda), participante de la sesión realizada en Phoenix (Arizona) para escuchar a la comunidad, y Wallace Jefferson (derecha), integrante de la Comisión, hablan de cómo ciertas iniciativas, como la elaboración participativa de presupuestos, pueden fomentar la receptividad de las instituciones políticas.
Antonnet Johnson (izquierda), participante de la sesión realizada en Phoenix (Arizona) para escuchar a la comunidad, y Wallace Jefferson (derecha), integrante de la Comisión, hablan de cómo ciertas iniciativas, como la elaboración participativa de presupuestos, pueden fomentar la receptividad de las instituciones políticas.

Endnotes

  • 51Véase Michael A. Neblo, Kevin M. Esterling y David Lazer, Politics with the People (New York: Cambridge University Press, 2018); y Voice of the People.

3.3 

Promover la experimentación con asambleas ciudadanas para que el público interactúe directamente con el Congreso, en su calidad de institución, para tratar temas que haya seleccionado este órgano legislativo.

Para que el Congreso se convierta en una institución verdaderamente receptiva y con capacidad de respuesta, la Cámara de Representantes debe relacionarse directamente con el pueblo. De la misma forma en que los electores de cada distrito deben, mediante deliberaciones, fundamentar la toma de decisiones del representante que envían al Congreso, muestras representativas del pueblo estadounidense deben reunirse para deliberar en conjunto sobre asuntos de importancia nacional y presentar sus recomendaciones al Congreso. Estos grupos representativos de ciudadanos se conocen como «asambleas ciudadanas».52 Las asambleas ciudadanas restauran y fomentan la confianza en la institución del Congreso y logran que el público participe y se interese más en los resultados que tienen que ver con las políticas públicas.53

«Quiero vivir en una democracia cuyas instituciones pueda respetar y en las que pueda confiar, pero a la vez quiero que esas instituciones confíen en mí y me respeten».

—Phoenix (Arizona)

 

El valor de este trabajo se puede ver en otras democracias occidentales que procuran interesar a un número mayor de ciudadanos y asignarles un papel de más importancia en el proceso de toma de decisiones en temas fundamentales de políticas públicas. Por ejemplo, el Parlamento británico ha autorizado la creación de una asamblea ciudadana nacional para tratar el tema del cambio climático, en la que se tendrán en cuenta los resultados de las cinco asambleas ciudadanas regionales. Irlanda y Portugal, por su parte, han formado asambleas ciudadanas nacionales que han dado lugar a resultados tangibles en políticas públicas. En Irlanda, las recomendaciones de la asamblea ciudadana impulsaron al Parlamento a aprobar legislación que protegiera los derechos de los gays. En Taiwán se está poniendo en práctica una versión electrónica de una asamblea ciudadana.

En Estados Unidos vamos rezagados frente a muchos países democráticos respecto a las asambleas ciudadanas; sin embargo, contamos con antecedentes comprobados que pueden funda­mentar la experimentación futura. En 2010, la organización El País se Manifiesta (AmericaSpeaks) realizó una asamblea ciudadana sobre la deuda nacional y el déficit.

Se invitó a tres mil quinientos estadounidenses de 57 lugares a deliberar por video sobre el futuro fiscal del país. Sus recomendaciones se enviaron a los comités de presupuesto del Senado y de la Cámara de Representantes, y resultaron fundamentales para el trabajo de la Comisión Nacional sobre Responsabilidad y Reforma Fiscal, una comisión presidencial con integrantes de los dos partidos sobre la reducción del déficit, dirigida por el senador Alan Simpson y el empresario Erskine Bowles. En épocas más recientes, la iniciativa Estadounidenses con Sentido Común (CommonSense American) —del Instituto Nacional por el Diálogo Civilizado (National Institute for Civil Discourse)— expuso un conjunto de temas difíciles relacionados con políticas públicas ante una muestra representativa de estadounidenses cuyas recomendaciones formarán parte del debate en el Congreso. Entre esos asuntos se trataron la financiación de las becas Pell, el problema de las facturas sorpresivas por gastos de la sala de urgencias y las posibles reformas del calendario legislativo.

Con estos ejemplos se demuestra que el público está listo para lidiar con asuntos relativos a las políticas públicas y a interactuar con el Congreso en su calidad de institución, y que contamos con los métodos y la tecnología necesarios para hacerlo de manera productiva. Ahora los congresistas tienen que ejercer la voluntad política para convertirlo en realidad, lo cual se logra en parte aprovechando el poder de las asambleas ciudadanas.

Endnotes

3.4 

Ampliar la gama de oportunidades en las que pueden participar los ciudadanos —en los ámbitos municipal y estatal— con el fin de moldear la toma de decisiones, la elaboración de presupuestos y otros procesos de la formulación de políticas.

La relación directa y sustancial entre los integrantes del público y sus representantes en el Congreso respecto a temas específicos aumentará la sensibilidad de esa institución y de sus integrantes ante la voluntad del pueblo. Sin embargo, las oportunidades de participación deben ampliarse también a los demás ámbitos del gobierno y a los procesos de la toma de decisiones. Saber que una comunidad apoya la construcción de un parque es solo el primer paso en el largo proceso de conseguir que ese parque se abra al público. ¿Dónde deberá estar situado? ¿Quiénes lo utilizarán? ¿Qué otros programas podrían tener que recortarse para pagarlo?

«Todo era nuevo para ellos... Eran simplemente voluntarios activos a los que les encantaba estar juntos y que tuvieron que aprender el proceso político para hacer esto».

—Condado de Ventura (California)

 

Tanto en la elaboración participativa de presupuestos como en los jurados integrados por ciudadanos, en las encuestas deliberativas, y en los programas Estudio por Iniciativa Ciudadana (Citizens’ Initiative Review) y Diálogo para Lograr el Cambio (Dialogue to Change) se requieren procesos que le permitan al ciudadano intervenir en el sistema de concesiones mutuas que conlleva la toma de decisiones de gobierno.54 Cuando se aplican de manera deliberada, estos procesos pueden fortalecer el grado de interés de los gobiernos, energizar el compromiso cívico en los ámbitos estatal y local, y sumar voces nuevas y subrepresentadas al proceso de formulación de políticas. En la elaboración participativa de presupuestos, por ejemplo, una parte del gasto público la designan los ciudadanos directamente. Aunque no existe una plantilla universal para los procesos de elaboración participativa de presupuestos, por lo general constan de los siguientes elementos: un grupo de ciudadanos que representan a la comunidad y proponen ideas sobre proyectos que puedan merecer financiación; unos voluntarios (ciudadanos o expertos) que reducen la lista de ideas a un conjunto de propuestas factibles; y un conjunto de ciudadanos que votan para elegir la mejor propuesta, que luego el gobierno o la institución en cuestión financia.

  • En Estados Unidos, casi quinientos mil participantes han designado 280 millones de dólares mediante la elaboración participativa de presupuestos, y más de tres mil ciudades de todo el mundo han designado alguna parte de su presupuesto mediante procesos similares.55
  • Después del tiroteo que tuvo lugar en 2012 en la Escuela Primaria Sandy Hook, decenas de miles de ciudadanos participaron en diálogos comunitarios sobre temas de salud mental. Estos diálogos reportaron muchos efectos beneficiosos. Por ejemplo, impulsaron a la Administración de Servicios Relacionados con el Abuso de Sustancias Adictivas y la Salud Mental (Substance Abuse and Mental Health Services Administration) a proporcionar cinco millones de dólares en subvenciones comunitarias para apoyar el compromiso cívico y la capacitación en los primeros auxilios de salud mental. También motivaron a gobiernos municipales, sistemas escolares, cárceles y departamentos de policía de todo el país a formular políticas mediante las que se designaban recursos acordes con las prioridades establecidas por los ciudadanos.56

Todos estos procesos contribuyen de manera valiosa al ejercicio deliberativo de la democracia. Enseñan habilidades y costumbres cívicas duraderas; facilitan la comunicación entre los funcionarios elegidos y el electorado; y le permiten al ciudadano entender mejor qué se requiere para gobernar. Los gobiernos deben apoyar a los participantes contratando a expertos para que comuniquen las prácticas óptimas, evalúen la viabilidad de las propuestas y supervisen los proyectos cuando estén en marcha.

Endnotes